Hoy, hace un año

La vida, eso que siempre está cambiando, tuvo un sacudón imposible de eludir. Los cambios no son buenos o malos, son y ya está.

1:42am

Gabriela se despierta con buenas noticias. Es incómodo, una suerte de desastre, tendrá que poner las sábanas en la lavadora y ya tiene algo de cólicos. Pero su despertar bermejo le asegura la ausencia de un embarazo. Su novio es lindo, pero fuma mucha marihuana y estudia una de esas carreras que tienen poca salida. Un embarazo en quinto semestre habría sido inconveniente para todos.

Después de vestir la cama con sábanas limpias podrá conciliar el sueño hasta las cinco.

3:00am

López camina por la cornisa del segundo piso. El barrio goza de relativa calma. López llega a la esquina, se detiene, parece una gárgola vigilando la noche. Escucha el llamado de Luna desde un tejado vecino. Levanta bien las orejas y responde. La cita está lista, se lame la pata derecha y se peina. Echa a andar.

En unos minutos, López y Luna despertarán a la cuadra con sus ruidos.

5:12am

Juan y Andrés, sentados en una banca de parque. Fueron echados de los bares a eso de las tres de la mañana. En una bolsa plástica color negro hay cuatro cervezas en lata. Debieron dejar de tomar hace un tiempo, pero ambos son jóvenes y parecen tener la vida por delante. Comparten un cigarrillo que se pasan después de dos bocanadas.

Andrés habla del mismo tema del que ha hablado los últimos cuatro meses: Alejandra. Juan lo escucha pacientemente, lleva en eso cuatro meses, es un buen amigo, pero no es tonto, él sale a escuchar lo mismo una y otra vez porque Andrés paga la cuenta de las cervezas.

7:48am

Gabriela está sentada en la segunda fila del bus alimentador. Pero no nos importa ella en este momento. En la última fila está sentada Alejandra, perfectamente maquillada, lista para clase de ocho, mira con expresión seria, tiene unos audífonos de diadema que le tapan las orejas. Mentalmente repasa los temas para un quiz muy importante que debe presentar en su segunda clase del día.

Al celular de Alejandra llega un mensaje. Revisa, sonríe. Contesta y vuelve a concentrarse en el quiz.

12:48pm

La plazoleta de comidas del centro comercial está llena. Las conversaciones simultáneas, los pasos, un estornudo, los timbres de celular, una carcajada suelta a la mitad de una frase, llenan el espacio sonoro con un océano de ruido ininteligible. Hombres y mujeres de todas las edades, sentados, en pie, recostados sobre una mesa, una columna, una baranda. Ni siquiera Alejandra está sola, comparte la mesa con un hombre al que no alcanzamos a verle la cara, pero los movimientos de sus cuerpos cuando hablan denotan confianza y cercanía entre ambos.

Carlos ha llegado tarde, no es su hora habitual de almuerzo. Al ver el gentío decide huir, le abruman los olores de las multitudes, el ruido, la excesiva cercanía de los cuerpos. Aguantará hambre un rato y volverá después de las 3:17pm.

5:00pm

Andrés y Manuel están sentados sobre la grama. Comparten un cigarro y ambos ríen. Decidieron no entrar a clase cuando se encontraron en la entrada de la universidad, ambos iban tarde y Manuel quería celebrar con alguien las buenas noticias: no será papá.

Después de la risa les entra un momento de reflexión, hablan de sueños e ilusiones. Recorrer el mundo, ser estrellas de rap, tener millones de seguidores en sus redes sociales, andar con las chicas más guapas, con los chicos más guapos, probar drogas duras, participar de fiestas orgiásticas. Son jóvenes y tienen la vida por delante.

Vuelven a reír, encienden otro cigarrillo y se sacan fotitos en el hermoso atardecer que les acompaña. El primero en comentarles es Juan.

6:48pm

María ha vuelto del trabajo. Está cansada y le duelen las rodillas de estar todo el día manejando por la ciudad. Su hija ya volvió de estudiar, está encerrada en su habitación con la gata. María no tiene muy claro qué tanto hace su hija cuando se encierra, quizás duerme, quizás habla con alguien, quizás se toma fotos, quizás se las toma a la gata… Está muy cansada para llegar al fondo del asunto.

Su hija es dulce. Es todo lo que tiene, es todo lo que le importa saber. Se sienta en el sofá, cierra los ojos y sueña que está manejando, escucha los ruidos de la aplicación que le avisan dónde hay un nuevo pasajero.

9:00pm

Alejandra tiene los ojos llorosos y no deja de escribir en su celular. Está sentada afuera del minimercado del barrio. Está molesta, al parecer está en medio de una discusión importante en su Whatsapp, junto a ella hay tres latas de cerveza vacías y una todavía a la mitad. Nada de lo que pasa a su alrededor parece importarle. Los audífonos blancos que le tapan las orejas la excluyen del mundo.

Sin embargo hay tiempo para interrumpir su pelea virtual, revisar las historias de sus contactos en redes sociales, rotar memes y stickers, reír. Luego sí volver a la pelea importante que le corre el rímel y que parece estar definiéndole la vida.

10:18pm

Treinta trabajos calificados. Me fastidian los ojos y el humo de cigarrillo que entra por la ventana hace que me ardan y se me inflamen los cornetes. Otra vez el vacío de siempre que recorre la inmensidad del apartamento y rebota por el corredor principal. Otra vez esa sensación de estar y no estar en el mundo.

Bajo al minimercado, compro dos cervezas, media cajetilla de Luckys y un paquete de Tostacos, me siento en el andén. El primer cigarrillo hace que la alergia desaparezca al instante y que el vacío se calme.

López está sentado en un muro al otro lado de la calle, atento al sonido del paquete de Tostacos. Cruza la calle y reduce la velocidad del paso para acercarse. Me da topes en las canillas y se echa a mi lado. Le doy la esquina de un tostaco y se la come feliz.

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